Desencadenantes internos y externos
Concepto de desencadenante
Los desencadenantes o disparadores son estímulos internos o externos (personas, lugares, cosas, sentimientos, tiempo, …) que reactivan el deseo intenso de consumir una sustancia o repetir una conducta adictiva. En numerosas ocasiones asociamos el consumo de sustancias a situaciones personales (preocupaciones, estrés, …) o momentos concretos (fin de semana, reunión con amigos, tiempo de ocio en compañía, …). Estos desencadenantes son especialmente importantes en el proceso de la adicción pero igualmente los podemos aplicar a nuestras situaciones de la vida diaria que en algunas ocasiones nos provocan desectructuración mental y alteran nuestra vida y nuestras relaciones.
Un cerebro alterado por la adicción relaciona los «factores desencadenantes» con el consumo de drogas, alcohol o cualquier tipo de conducta adictiva. Así mismo, como hemos dicho anteriormente, pueden afectar mucho a como nos acercamos a nuestras relaciones familiares y sociales que nos pueden provocar ira y desestabilización mental.
Tipos de desencadenantes:
Los desencadenantes normalmente se clasifican en dos tipos:
- Externos
- Internos
1. Desencadenantes externos
Distintas situaciones a las que se expone una persona. Al repetir estas acciones en el período de adicción, se convierten en los disparadores que en la fase de tratamiento pueden recordar al adicto al período pasado y activar los pensamientos del pasado.
Algunos de estos disparadores pueden ser:
- Ir a bares, casas de apuestas, tabernas
- Socializar con otros adictos, jugadores,
- El momento cuando se recibe el salario
- Ir a los partidos, conciertos
- Accesorios para drogarse, apuestas
- El tiempo después del trabajo, durante el trabajo, en los descansos…
2. Desencadenantes internos
Son aquellos factores internos que nos hacen acercarnos a un comportamiento adictivo. Provienen de la propia persona y están ligados a:
- Estado emocional: Emociones negativas como el estrés, ansiedad, depresión, tristeza, sentimiento de culpa o frustración; e incluso emociones positivas como euforia repentina o la falsa sensación de control.
- Estado psicológico: Estados de inestabilidad mental. Ciertos sentimientos actúan como «disparadores» que en el cerebro inician unos pensamientos sobre emprender de nuevo el comportamiento adictivo.
- Estado físico: Cansancio extremo, dolor crónico o la sensación de abstinencia.
En el proceso de recuperación, la sensación de una situación inofensiva suele ir acompañada de emociones negativas. Los sentimientos le motivan a iniciar la acción adictiva, pero la solución también radica en la acción, aunque constructiva.
Reconocer los desencadenantes
Estos desencadenantes afectan, perturban su cerebro y causan unos pensamientos, muy importantes a tener en cuenta antes del inicio de la conducta adictiva e incluso cuando ha decidido dejar las drogas y el alcohol. Por lo tanto, su deseo de dejar debe traducirse en un cambio en el comportamiento mediante el cual usted evita los posibles desencadenantes.
Siempre se sique un proceso:
D I S P A R A D O R – P E N S A M I E N T O – D E S E O – C O N S U M O
Conductas adecuadas para detener este proceso serían:
- Identificar desencadenantes
- Evitar la exposición a los desencadenantes siempre que sea posible (por ejemplo, no manejar grandes cantidades de dinero, no socializar con los viejos amigos)
- Hacer frente a los desencadenantes mediante distintos métodos (por ejemplo, programar un ejercicio y cancelar la reunión el viernes por la noche).
Es muy importante reconocer estos procesos porque son la clave del control de nuestras propias conductas.