Tipos de Personalidad
En el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), los trastornos de la personalidad se definen como patrones inflexibles y permanentes de comportamiento y experiencia interna que se desvían de las expectativas culturales. Se agrupan formalmente en tres grandes grupos o clústeres basándose en similitudes clínicas:
1. Clúster A: Raros o Excéntricos: Se caracterizan por un patrón de comportamiento de distanciamiento social y peculiaridades cognitivas.
- a. Paranoide: Desconfianza y suspicacia generalizada hacia los demás, interpretando sus motivos como malévolos.
- Esquizoide: Desapego de las relaciones sociales y restricción de la expresión emocional en el plano interpersonal.
- Esquizotípico: Malestar agudo en las relaciones estrechas, distorsiones cognitivas o perceptivas y excentricidades en el comportamiento.
2. Clúster B: Dramáticos, Emocionales o Erráticos: Destacan por una marcada dificultad para regular las emociones y conductas altamente impulsivas o impredecibles.
- Antisocial: Desprecio y violación de los derechos de los demás, falta de empatía y conductas manipulativas o impulsivas.
- Límite (TLP): Inestabilidad intensa en las relaciones interpersonales, la autoimagen y los afectos, acompañada de gran impulsividad.
- Histriónico: Excesiva emotividad y búsqueda constante de atención, siendo el centro de la misma.
- Narcisista: Patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía hacia otras personas.
3. Clúster C: Ansiosos o Temerosos: Están marcados por sentimientos persistentes de nerviosismo, inseguridad y evitación.
- Evitativo: Inhibición social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa.
- Dependiente: Necesidad excesiva de ser cuidado, lo que conduce a un comportamiento sumiso y a un intenso miedo a la separación.
- Obsesivo-Compulsivo: Preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control, a costa de la flexibilidad y la eficiencia (distinto al TOC).
El DSM-5 también incluye un modelo alternativo o híbrido (Sección III) que evalúa el funcionamiento de la personalidad a través de rasgos dimensionales (como el antagonismo o la afectividad negativa) en lugar de categorías estrictas.
La manifestación anómala de cualquiera de los tipos de personalidad definicos en cada clúster puede originar y transtorno de personalidad basado en la característica anomalamente desarrollada.